martes, 4 de agosto de 2009

Ahora las princesas prefieren esconderse en lavabos y beber alcohol, las medias medio bajadas al sentarse, minifaldas, pircings y excesos de infelicidad. Porque ya no existen finales felices, sólo muertes por coma etílicos y sobredosis de impotencia. Y aunque no seas tú mi única droga y aunque no me tomara esa última copa, no he podido dejar de pensar en tu boca ni he perdido las ganas de quitarte la ropa. Que te quiero mi vida... que te quiero.

No hay comentarios:

Publicar un comentario