Esto es lo que nunca te diré, esto aguarda el miedo, el dolor, la rabia, la envidia. Cada uno de mis sentimientos lo que se esconde en mi interior y no quiere salir, aquí expreso lo que siempre quise decirte… pero nunca pude. Estoy cansada y ya no puedo aguantar más, el corazón me dice basta y no lo puedo evitar. El tenerte cerca es lo que me hace vulnerable, soñar con besarte y saber que eres intocable. He intentado muchas veces decirme a mi misma que lo que estaba sintiendo era solo un espejismo, así que solamente escribo y me desahogo. A quien se lo cuento todo siempre es al folio, sólo él conoce todo lo que me dijiste. Cada lágrima perdida desde el día en que te fuiste, tengo el corazón parado y ya no me responde y solo tú puedes hacer que de nuevo reaccione. Con una mirada tuya yo puedo vibrar y con una caricia no lo llego a imaginar. Y ya no puedo mas con esta tensión, el sentir que a cada paso se me para el corazón. Recuerdo que contigo era una cría y a veces cuando escribía sentía que me desvariaba pero tengo frio, y necesito tu calor. Necesito tus abrazos, necesito tu amor. Pensé que nunca lo querría o que no llegaría, pero ahora que lo tengo te juro que cambiaría cualquier cosa por que no doliese tanto. Cada vez que me caigo yo siempre me levanto que por duro que sea el golpe, aguanto el impacto. ¿Hasta cuando? Hasta estar bien triste, sola y en mi cuarto preguntándome que podría pasar si algún día en un momento, me dejase llevar por lo que siento. Sería como un huracán porque nadie sabe lo que he tenido que aguantar. El desearte es una carga que mi alma lleva consigo y es muy duro saber que yo nunca seré tu sentido , y me siento vacía cuando veo que el destino se ha portado mal conmigo y me conformo con solo verte sonreír con cada segundo de tu vida que puedo compartir, mientras te observo y me quedo hipnotizada. A la vez que pienso que quien será la afortunada. Quererte me hace daño pero me acostumbre al dolor y al verte en otros brazos, se me remueve el interior… es lo que siento. No dejo de pensar en ti porque se que ellas nunca te querrán como yo a ti, mi corazón ha perdido el color rojo que le caracterizaba. Ya no late, solo espera el día de tu gran llegada, el día que tu me veas y que juntos los dos derrumbemos las barreras. El peor momento fue el día de tu despedida, en aquel instante mi alma ya se resentía. Cuando me besaste en la mejilla y te despedías, un segundo más tarde mi corazón ya no latía, pues es tuyo y solo tuyo será. Hasta el día en que los dos nos volvamos a encontrar y te recuerdo que siempre te protegeré, porque te quiero y formas parte de mi ser. No es por una caricia, no es solo una mirada… tu lo eres todo y nunca serás nada. Ya de tantos malos tragos en el cuello tengo cicatrices, que no se curan ni con puntos de sutura. Yo intento estar a la altura, mientras murmuran basura… si es que me la suda darle tantas vueltas no me ayuda, busco una respuesta a este malestar como Neruda.
Estoy cansado quiero sentarme en algún bar, quiero descansar y quiero beber para olvidar. Pa’ que soñar, si los sueños no se cumplen... Pa’ que pensar que todo se puede arreglar… Pa’ que esperar a que algo pase da tu el paso… Y pa’ pensar en el fracaso mejor deja de pensar… Y yo sueño que vuelo, sueño que el mundo es un pañuelo.
Entre el amargo caramelo y el pomelo, pienso pónmelo con hielo, cielo. El majar prohibido es el que quiero, y no puedo acceder al paraíso sin permiso. Me comporto como un perro en celo, quiero empezar de cero. Tengo una fábrica de sueños rotos, entre recuerdos y fotos… las agujas del reloj agoto.
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