martes, 4 de agosto de 2009
Dime porque me pudo tu constante fantasía. Que me acostumbre a tu risa como el mar va con su brisa, que me acostumbre a tu mundo como el marinero al rumbo, como el tiempo a los segundos, como el perro al vagabundo. Dime que me sedujo de tu admirable consuelo, que me acostumbre a tu pelo como estrellas a su cielo. Que me acostumbre a tu imagen como el viajero a su viaje, como el valor al coraje, como maleta a un equipaje. Que será eso que desespera y me enreda, que me esperanza y me desenreda, que me captura y me deslumbra, que me libera y que me alumbra. Te doy las gracias por ser así, me enseñaste a quererte y a sonreír, conquistaste mi alma sin presumir, inventaste el arte de no fingir. Te doy las gracias por convertir mi desaliento en ganas de vivir, que me faltan palabras para describir este sentimiento de alegría y lamento cuando pienso en ti. Dime como supere todos mis calvarios y me acostumbre a tus labios como fecha al calendario, que me acostumbre a tu magia como el triste a la nostalgia, como el colegio a la infancia, como amistad y confianza y que será eso que va y me ahoga y destruye, me hace flotar y que me construye, que me lamenta y me hace dudar, que me contenta y me hace confiar. Es que me sobra espacio y estoy reducido en mil estrellas en el techo donde miro y solo pienso cuando pienso que te olvido y solo olvido cuando olvido que te has ido. Te doy las gracias por ser así.
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